La Voz del Guardián de los Muertos Ed. 38

“Los muertos no pueden exigir justicia:
es un deber de los vivos hacerlo por ellos”
Lois Mc Master Bujold

No existe hombre más comprometido con esa frase que el Doctor Alejandro Hernández Cárdenas, odontólogo forense de Cd. Juárez, quien conmovido por la cantidad de feminicidios sin aclarar, inicio por cuenta propia, hace 17 años, una formulación química que re-hidrata y restaura la piel de los cuerpos secos y quemados por el tiempo y sol, lo que permite descubrir la identidad de la persona. Con unos días de sumergir los restos en esta solución, la piel toma color y volumen, se descubren los tatuajes, las huellas dactilares toman forma, los lunares aparecen y el tipo de lesiones que causaron la muerte revelan situaciones en las que ocurrió el crimen y el tiempo de agonía. Esto ha evitado que más de mil cuerpos vayan a las fosas comunes al no ser identificados, y en muchos de los casos se ha logrado resolver el crimen y hacer justicia.

Su formula esta patentada y en algunos estados de la república lo han llamado para resolver casos; ha ayudado al FBI, y la DEA y algunos gobiernos Sudamericanos.

Lamentablemente a nivel federal, el gobierno mexicano no ha implementado su sistema. Creo que sería un excelente negocio para los funerarios que tienen laboratorio para embalsamar, pudiéndose convertir en centros de maquila para casos en que la fiscalía de sus estados lo requiera.

Agradezco la invitación que me hicieron a la conferencia Magistral “Re-hidratación Cadavérica” del Dr. Cárdenas, especialmente a Diana Zarza y a Gabino Zarza, directora y coordinador, respectivamente, de ACEM (Arte y Ciencia del embalsamamiento) y a David Vélez, Presidente de la Asociación de Propietarios de Funerarias y embalsamadoras del D.F., quienes en conjunto organizaron el evento en el Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO) y por el apoyo en la difusión de este mexicano ejemplar, que es todo un GUARDIÁN DE LOS MUERTOS.

Esperemos que se difundan sus métodos y se le apoye en aras de combatir la impunidad de los crímenes que se registran a diario en nuestro País.

EN DICIEMBRE DEL AÑO PASADO se aplicó en el municipio de Guadalajara un reglamento que se había elaborado desde el año 2012, en el que se prohíbe el uso de ataúdes metálicos, debido a que estos contaminan los mantos freáticos. Esta medida causo revuelo con los fabricantes de ataúdes a nivel nacional debido al precedente que este reglamento implicaba.

HOY EN DÍA TODOS HABLAN DE ECOLOGÍA porque es la tendencia, pero, ¿Qué tan cierto es esto?… Veamos: un ataúd de madera implica la tala de árboles, que quitan CO2 y entregan oxigeno a la atmósfera, el aglomerado o MDF contiene pegamentos que contienen formaldehido, un potente cancerígeno, cada ataúd de madera lleva por lo menos 5 litros de sellador y barnices que van al manto freático, no es reciclable; un ataúd de metal implica fundición de hierro a altas temperaturas (calentamiento atmósfera) para luego llegar a la lámina rolada, implica soldadura y 1 litro de pintura que se va al manto freático. Ya enterrados la madera se pudre y desbarata, el metal se convierte en oxido ferroso, componente natural que existe en la tierra, y si se recicla es chatarrizable, o sea que se vende a empresas que juntan fierro y lo venden a quien lo funde para entregar lamina nueva. Todo apunta que el ataúd de Madera contamina más el manto freático.

¿Cuál tiene más costo para el medio ambiente? Es una decisión difícil. El ataúd metálico resulta más ligero y económico, además que está indicado en la mayoría de los contratos de previsión de las funerarias. Tomar una decisión al vapor puede dejar sin trabajo de la noche a la mañana a muchas fábricas, encarecer un producto de primera necesidad y acabar con muchos empleos además de incrementar la contaminación de los mantos freáticos.

He escuchado en muchos lugares que el cuerpo no se descompone en el ataúd metálico, esto depende mucho de la humedad, pero sobre todo, del plástico blanco con el que se cubre al ataúd por dentro por si el cuerpo derrama líquidos evitando así la descomposición. De hecho, con la humedad el cuerpo sufre el proceso de saponificación, que ocasiona que las grasas del cuerpo se hagan jabón y al exhumar encontraran un cuerpo gelatinoso.

Si se obligara a embalsamar a todos los cuerpos que se velan en ataúd abierto no tendría por qué haber derrame de líquido y fomentaría la industria de la preservación, generaría economía en las escuelas de embalsamado y más puestos de trabajo en el área de servicios. El plástico blanco se podría substituir por plástico ecológico, lo que tendría caducidad en los ataúdes y así poder reciclarlos en la manera de lo posible.

Hoy en día debemos de llegar a una economía circular, lo que se utiliza se recicla, no se consumen mas recursos del planeta y se mantienen los empleos (economía sustentable).

El reúso masivo del ataúd genera empobrecimiento de las empresas que se dedican a su fabricación y venta, la posibilidad de contagio para personal de la funeraria y los dolientes.

LA GUERRA DE PRECIOS QUE LIBRAN LAS FUNERARIAS SE PODRÍA DETENER CON NORMAS Y REGLAMENTOS CLAROS.

Así, las funerarias podrían cobrar lo justo y tener una operación con ingresos adecuados, el proveedor funerario puede mantener los gastos de su fabrica y el doliente se beneficia con un producto bueno, este sistema será sustentable.

En cuanto a la ecología, deberíamos llegar reciclar los recursos que se tomaron del planeta, minimizar la huella que hace el hombre en el medio ambiente, reutilizando y retransformando los recursos para entregar un producto de buena calidad que beneficie al doliente. GM







Por: Carlos Lozano O´Reilly

Director de Grupo Sowilo
S.A. de C.V.

 

 

 

Elvira Esteban

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