La importancia de mantener el ritual funerario en tiempos de Covid

Hemos estado observando con preocupación, como con la llegada de la pandemia Covid-19, los servicios funerarios y específicamente, los rituales asociados a éste, se han ido perdiendo.

La necesidad de aislamiento, la solicitud de los gobiernos de reducir el número de personas en ambientes cerrados, el cierre de las iglesias y templos de culto y el temor al contagio, han hecho que cada vez más personas se lo piensen varias veces al momento de realizar honras fúnebres a su ser querido fallecido.

Desde tiempos inmemoriales, el funeral se ha considerado como un ritual que permite a las familias asimilar que su ser querido ha partido. Se considera que socialmente es fundamental para la salud mental, ya que la falta de velación o inhumación de un ser querido, no permite un correcto inicio del proceso de duelo, haciendo que pueda extenderse en el tiempo, o en el peor de los casos nunca se haga.

Hemos podido verificar como los funerarios de diversos países, han puesto su creatividad a prueba, desarrollando ideas que le han permitido continuar con su labor. Se han extremado las medidas de protección personal y se ha echado mano de herramientas tecnológicas, con lo que podríamos decir que se “virtualizó” el servicio funerario.

Es así como hemos podido observar velaciones en Estados Unidos al estilo “Drive Thru”, en el cual los dolientes pasan en su vehículo y ven el cuerpo expuesto en los parqueaderos de la funeraria (algo similar a como están celebrando los cumpleaños en ese país).

En otros países, se vienen realizando velaciones con transmisión a través de internet, en las que la familia puede ver al cuerpo expuesto en la sala de velación y sus acompañantes.

Una variación de estas, es la velación netamente virtual, donde los deudos no asisten físicamente a la sala, pero interactúan a través de programas como Zoom, Skype o Google Meet, a las cuales se agregan elementos como misas, videos póstumos y otros rituales, según la religión profesada.

Sin embargo, ante tal inventiva, surge la pregunta si en algún momento todo esto volverá a ser como antes, o si continuaremos en este “estado de virtualidad”.

Muchos países han concluido que la enfermedad tendrá una duración no menor a 18 meses y la Organización Mundial de La Salud, OMS por sus siglas, muy recientemente determinó que el Covid-19 deberá considerarse una enfermedad endémica, por lo cual, la duda es razonable.

¿Será entonces que los gobiernos permitirán “normalizar” nuestras vidas? ¿Volveremos a viajar o a aglomerarnos?, ¿nuevamente abrazaremos a nuestros seres queridos durante una velación?, ¿regresaremos a las costumbres y rituales de siempre? ¿O será que nuestras vidas cambiarán indefectiblemente?

He ahí el gran dilema para nuestros negocios. Es el momento de empezar a buscar nuevas formas de brindar a las familias opciones de rituales que permitan mantener las tradiciones y la salud mental. Dentro de las opciones, podríamos hacer un mayor uso de las tecnologías, utilizar softwares que permitan mayor interacción durante las velaciones y popularizar las velaciones a distancia.

Sin embargo, a este punto es necesario preguntarnos ¿Por qué estas herramientas tecnológicas no se habían utilizado previamente, si no son de reciente desarrollo?. La respuesta es muy simple: a pesar de los beneficios que tienen, no fueron exitosas porque para nuestros clientes se tornan en ambientes bastante fríos e impersonales.

En definitiva, es seguro que no podremos usar a tope nuestras salas de velación durante no menos de un año, por lo que será necesario seguir echando mano de herramientas tecnológicas durante un tiempo más.

Por tal motivo, será fundamental colocar toda nuestra creatividad en función de que la virtualidad sea cada vez más asequible y cálida, pero con la idea clara y permanente de mantener los rituales funerarios. Esta será la única forma como podremos mantenernos durante los tiempos de pandemia. GM





Por: Prof. David Bedoya Oquendo

Asesor de Presidencia.
Diplomado y Capacitador de
Tanatopraxia & Arte Restaurativo
Grupo Vida y Grupo Plenitud (Costa Rica, México, Colombia, Panamá y Nicaragua).

 

Elvira Esteban

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