Diario del Covid–19 En España Ed.39

Estamos en Madrid a 10 de marzo de 2020. En las noticias que nos llegan desde los medios de comunicación, nos alertan del brote de una enfermedad que aniquila a la población en poco tiempo que se llama Sars–CoV, denominada con nombre oficial: Covid–19. Viene de China, de una zona que se llama Wuhan y nos ha sorprendido, ya que han levantado un hospital para albergar a una gran cantidad de enfermos que cada día aumentan una siniestra lista. Italia, país vecino tiene serios problemas, pero aún en España no hemos tomado en serio que esta pandemia esta llegando.

Entre los días desde el 10 al 14 de marzo vamos viendo que en España se esta poniendo la cosa muy seria y que las autoridades comienzan a darnos instrucciones de lavado de manos, llevar mascarillas… El 14 de Marzo se declara la pandemia y nos vemos confinados en casa sin poder salir, únicamente a comprar alimentos y a la farmacia.

El descontrol es total, en el fondo nadie sabemos que pasa y lo que esta por pasar, los primeros indicios de que algo no va bien es que en las residencias para mayores hay una gran cantidad de personas que fallecen por infecciones de tipo respiratorio, sin dar tiempo a ser trasladados a un hospital.

En los hospitales comienza a faltar además del personal, los materiales para poder tratar a los enfermos que se encuentran en peores condiciones y comenzamos a sumar fallecidos diarios, las unidades de cuidados intensivos están saturadas.

El 22 de marzo en Madrid se acumulan alrededor de 1.263 cadáveres que las funerarias son incapaces de controlar. Hay que buscar una salida, ya que los hospitales se ven saturados de esos cuerpos y podrían quedar paralizados. Se comienza a ver posibles soluciones para albergar los cuerpos, ya que en las funerarias no hay cámaras ni túmulos libres para albergarlos. En una reunión de emergencia entre autoridades de sanidad, seguridad Madrid, bomberos y la unidad militar de emergencia, se buscan posibles soluciones como camiones frigoríficos. Instalar acondicionadores de frio en fabricas que no se usan, hasta que una de las personas nombra “El Palacio de hielo”.

El Palacio de hielo es una pista de patinaje que se encuentra dentro de un centro comercial en una zona muy céntrica de Madrid, que en ese momento se encuentra cerrada al publico por la pandemia. El 24 de Marzo se comienza a llevar allí a los fallecidos y se albergan 440 féretros.

Los hospitales están al borde del colapso y las funerarias ya no tienen capacidad. Faltan equipos de protección individual y algunas funerarias deben parar durante algunos días hasta conseguir los Epis (equipos de protección personal), tan necesarios.

En las funerarias el personal esta desanimado y con una sensación de pena, tristeza, añoranza, pero principalmente miedo. Miedo a contagiarnos y llevarnos ese virus a casa y contagiárselo a nuestros familiares. Son días, en los que no paran las jornadas de trabajo, son de más de 12 horas y todas las funerarias se ayudan para poder dentro de lo posible realizar el mayor numero de servicios al día.

Uno de los principales problemas que ha sufrido las familias, ha sido el no poder despedirse de sus seres queridos, que una vez que ingresan en las instalaciones de los hospitales, no los vuelven a ver y gran parte de ellos han fallecidos solos y la familia se ha enterado cuando han recibido una llamada para su comunicación. Las familias han esperado en algunos casos, y cuando la pandemia ha sido más dura, hasta 10 días para poder dar el descanso final a su ser querido. Ahora, son muchas las familias que están realizando las despedidas que no pudieron realizar durante la pandemia y en este momento se pueden reunir en pequeños grupos de familiares.

Durante la pandemia no se ha podido velar, acudir a un entierro, una incineración, ni hacer autopsias. Esta situación ha dejado a las familias desoladas y con gran sensación de vacío, que tardarán mucho tiempo en poder asimilar.

En cuanto a la cifra de fallecidos en España no se han puesto de acuerdo y van, desde los 28.406 hasta los casi 50.000, que son contabilizados por asociaciones funerarias.

Además, en muchas ocasiones al no realizarse una autopsia las causas del fallecimiento no son claras y no han sido diagnosticadas por Covid–19.

El pasado 22 de junio hemos vuelto a “la nueva normalidad”, que nos deja una mascarilla para poder acceder a lugares públicos y la obligación de guardar una distancia de seguridad con las personas de nuestro alrededor.

Hemos suprimido además de los velatorios, todas las fiestas, bodas, congresos, ferias, competiciones deportivas… Al día de hoy estamos sufriendo rebrotes y algunas de las poblaciones de España han tenido que volver a la prohibición de no salir de casa. Las funerarias ya están trabajando como antes de la pandemia pero con el sentimiento de perdida y desilusión en todas las familias con las que nos hemos visto obligados a hablar y no dejarles realizar una despedida como les hubiera gustado.

Este periodo de tiempo en el que nos hemos visto obligados a parar nuestra actividad, también nos debería de servir para valorar más la vida y ver que la muerte viene como una sombra que no hace ruido y se lleva lo que más queremos. Debemos vivir cada día como si fuera el último. GM

 







Por: Carmen Olmeda

Directora de
LA GUÍA FUNERARIA
en España.

Elvira Esteban

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