Mundo Funerario004

Los ángeles del más allá

La muerte es la única cita que tenemos segura en la vida y a pesar de ello nunca nos preparamos para dar ese paso inevitable. La primera vez que me interesé por saber qué sucedía después de la muerte, fue cuando tuve la pérdida física de mi madre, mi hermano y mi abuela.

Cuando “buscas, encuentras” y me tope con mi primera referencia, un libro y una película que curiosamente fui a ver con mi madre cuando era una niña; “La vida después de la vida” basada en el libro del mismo nombre que relataba las experiencias de Raymoond Moody como estudiante de psiquiatría, quien al darse cuenta de que los pacientes que eran declarados clínicamente muertos y volvían para contarlo referían experiencias muy similares sin importar su raza, nacionalidad o creencia religiosa. Hablaban de un túnel, encuentros con seres queridos, incluso con ángeles o con el mismo Jesús.

Es de llamar la atención que un hombre de ciencia sostenga que la vida no termina con la muerte, y aunque si bien es cierto que muchos científicos han tratado de dar una explicación al túnel de luz y lo dicho en otros relatos, no han llegado a una conclusión convincente.

Mi investigación sobre el tema, también me llevó a la creadora de las cinco etapas del duelo Elizabeth Kübler Ross, Tanatóloga que dedicó su vida a documentar lo qué pasa en los procesos de muerte. La vida me llevó a conocer a dos grandes investigadores como Yvon y Maryvonne Dray quienes vivieron la pérdida de su hija de 19 años y estos dedicado a investigar sobre la vida después de la muerte. Como última referencia mencionaré a Francois Brune quien en su libro “Los muertos nos hablan” refiere casos muy interesantes sobre comunicación con “el más allá”.

Al margen de esto, no puedo dejar de mencionar mis propias experiencias de sueños y breves contactos con mi madre después de su muerte, a lo que llamo trascendencia, porque para mí la muerte no existe. En mis consultas personales, realizo canalización con angeles y también contacto con seres trascendidos y he notado que a las personas que se van de este plano, no les gusta que las recuerden mal. He tenido varios casos y uno de los que más ha llamado mi atención, es el de una chica que vino a consulta, a tratar el tema de la muerte de su abuela. Ella manifestaba que no podía quitarse de la mente la última imagen de su abuela (que había tenido un lamentable accidente) y se sentía muy culpable. Apenas había comenzado a hablar cuando yo ya estaba viendo a la abuela sentada muy ataviada con un traje sastre rosa muy elegante, pues era sumamente importante que su nieta no la recordara en malas condiciones sino muy bien arreglada y como había sido siempre. Los que se van siguen evolucionando. En ocasiones, dependiendo de la forma en la que se hayan ido requieren de luz, de guía o simplemente de que se les informe que ya están muertos.

Cada caso es diferente, por eso es tan importante que vivamos intensamente y que nos procuremos el mejor tipo de vida posible. Cuando estas en la última morada material de tu ser amado, procurarle respeto y amor, sigue hablándole ya que lo más seguro es que esté presente desde el plano espiritual.

Sé que es difícil el proceso de aceptar que alguien que amamos ha partido, sin embargo después de mucho sentir, investigar y trabajar en mi interior llegue a la conclusión de que todos tenemos un propósito de vida y cuando se termina ese propósito dejamos el cuerpo físico para seguir evolucionando en otros planos. También entendí que el amor es eterno y no muere con la separación física, incluso ello se encuentra intrínseco en el origen etimológico de la palabra amor: A- sin Mor-muerte. Sin muerte.

También descubrí que la mejor manera de rendir tributo a una persona es que viva en el recuerdo, pero además, si está en tus manos pon su nombre muy alto o has cosas de las cuales esa persona pudiera sentirse orgullosa. Si estás en duelo vívelo, enfrenta tanto la negación, como la ira, la depresión y aceptación. Algunos especialistas han agregado la etapa del aprendizaje.

Mi sugerencia es que vivas con intensidad y que como yo, al saber sobre la muerte surja en ti una gran motivación por vivir dejando un legado maravilloso a este mundo.

Mi madre me dejó el legado más importante: dejar huella en este mundo, ser feliz y trabajar siempre en una mejor versión de mí. Creo que el mejor regalo que puedes darle a quién has amado, es darle una última morada digna y hermosa en este plano.

Admiro, felicito y saludo a todas las personas que trabajan en el medio funerario, su importante labor hace posible la mejor despedida de nosotros con nuestros seres queridos. GM