Editorial

Editorial Edición No. 31

Con esta edición terminamos el 2017.Lo bueno de terminar otro año es que entre festividades, vacaciones y descanso paramos la rutina a la que entramos al inicio de año, cuando retomamos proyectos y nos propusimos nuevas metas. Hacia el fin de cada año vamos terminando pendientes, hacemos un recuento de logros y daños, evaluamos nuestro desempeño laboral y nuestro avance o retroceso emocional.

La rutina es buena y necesaria, sobre todo nos da seguridad y la sensación de que tenemos el control y un camino que seguir. Por otro lado, también puede llegar a cansarnos, incluso aburrirnos. Con la rutina ocurre que nuestra visión se estrecha y dejamos de ver opciones, perdemos espontaneidad y creatividad. Cuando despertamos todos los días ocupados de seguir el paso 1 ,2, 3… que tenemos por rutina, de alguna forma nos cerramos, dejamos de escuchar, de ver y sentir todo lo que esta fuera de nuestra rutina y camino trazado. Y cada celebración de fin de año o año nuevo nos lleva a terminar (morir) para empezar (revivir) a un nuevo año.

Morir y revivir es un buen ejercicio para nuestra vida, refresca nuestra mente y renueva nuestros sentimientos, con lo que valoramos lo que realmente importa. He oído a muchos decir que sus momentos más creativos e inspiradores ocurrieron durante momentos de ocio o cuando estaban distraídos observando y disfrutando todo y nada.

Les deseo felices fiestas y un feliz morir para revivir a un año nuevo. GM