El ABC Del Embalsamador

ICTERICIA DESDE UNA PERSPECTIVA MORTUORIA PARTE II

ictericia2Habiendo relacionado la ictericia como signo clínico de patología hepática o biliar, y luego de haber iniciado la evaluación sobre la repercusión de ictericia en algunos perfiles cadavéricos, fue consignado que la presencia y aumento de desechos nitrogenados desfavorecen el efecto de conservación y que por tal razón es prudente que al embalsamar, la prioridad a tratarse sea el tejido y luego su tonalidad.

No obstante, más allá de la característica decoloración ictérica en este tipo de perfil cadavérico y el respectivo tratamiento mortuorio requerido, éste puede complicarse más aún cuando coexisten condiciones
como edema, ascitis y la insuficiencia renal.

Debido a esto, debo clarificar que la ictericia ataña una gama tan diversa de condiciones y tonalidades en el tejido que dictan diferentes tratamientos; presento en esta entrega tres tipos de tratamientos que muy bien les servirán como alternativas y referentes para su consideración. Ante la diversidad de condiciones tisulares y la dificultad de tonalidades, algunas manufactureras químico mortuorias y embalsamadores profesionales, sugirieron realizar este tipo de embalsamamiento con derivados de formaldehido, sin formaldehido, con soluciones de índex menores, así como también preperfusiones o llamados “lavados vasculares”. Incluso, también se ha utilizado el glutaraldehído. De mis ensayos y embalsamamientos, puedo compartir que en algunos perfiles cadavéricos tras haber concluido la perfusión con una tonalidad rosada en la piel, horas más tardes resurgió la decoloración ictérica, reconociendo esto como el fenómeno cromático post embalsamado. Debido a esto, en ciertos perfiles cadavéricos para lograr una tonalidad natural en la piel es necesario producir una contra mancha. Es decir, que el efecto de tonalidad que necesitamos para camuflar la ictericia, debe iniciarse vía arterial con agentes suplementarios
(Fluidos Tintóreos o Cosméticos).

Previo a los tratamientos quimioterapéuticos las sugerencias que despuntaron entonces fueron: primero la perfusión (inyección) de una solución con índex bajo, pero al optar por esta alternativa no tan sólo se incurre en el riesgo de una posible putrefacción precoz, como mencione anteriormente, sino que al aumentar el contenido de agua en la solución se estará aportando a la hinchazón de tejidos, que de encontrarse abotagados por edema sin duda resultara contradictorio al cuadro memorial que presentaríamos a los dolientes. En aquellos tiempos la perfusión de fluidos para cavidades vía arterial, que a pesar que algunos de estos químicos poseen cierto tipo de efecto como agentes blanqueadores, no se debe omitir que los mismos han sido formulados para secar, cauterizar y por ende, proveer firmeza al contenido visceral. Conforme al pH de estos formulados, los mismos resultan inadecuados para la perfusión arterial ya que cauterizan los vasos vasculares e inhabilitan la penetración de la solución hacia los tejidos subyacentes, restando en lugar de sumar a
la conservación tisular.

La pre perfusión o pre inyección que tiene como propósito preparar el aparato vascular para la perfusión, faculta la dilución secundaria cuyo objetivo es lograr la difusión de la solución arterial. Este tipo de “acondicionamiento” o “lavado” puede considerarse una alternativa viable cuando se embalsama la ictericia sin edema. Tomen en cuenta que cuando inicien la pre perfusión deben prestar atención al retorno venoso, porque si se percatan de que está retornando más solución arterial o químico que sangre, se debe a una ruptura micro vascular (algo que llaman nuestros colegas anglosajones en el léxico mortuorio, “corto circuito”) y cuya interpretación técnica corresponde a que la distribución de la solución perfundida a optado por circular hacia ramificaciones de menor resistencia intravascular en el sistema circulatorio. Es sumamente importante conocer las repercusiones y contingencias de este tipo de alteración vascular, ya que un buen retorno venoso (que es decir, de viscosidad y volumen aceptable) es indispensable para obtener resultados favorables.

Al seleccionar los químicos, si opta por diluir con agua, procure utilizar agua caliente con un agente hidrocorrector, preferiblemente diluyendo entre seis a ocho onzas por galón. Las máquinas para embalsamar
que predominan hoy en día tienen la capacidad de contener tres galones de solución, y la tendencia es optar por diluir esos tres galones completos previos a embalsamar. Sin embargo, para este tipo de embalsamamiento, sugiero que se perfunda en intervalos cada galón, de manera que sea posible actualizar la solución, según se estime conforme a la distribución y tonalidades adquiridas en las diferentes regiones del cuerpo.

Los siguientes tres métodos son presentados para su consideración:

Perfil Cadavérico – Ictérico con edema moderada:
a) Solución arterial: Diluir Índex Arterial Alto, añadiendo agentes suplementarios (tintóreos
y/o co inyectores) posiblemente sin agua.
b) Tipo de Disección: Cervical Restringida (Ambas Arterias Carótidas Comunes).
c) Pre Perfusión (Pre inyección): Omitir debido a que los tejidos están excesivamente saturados
d) Método de Perfusión: Inicie la perfusión desde la Arteria Carótida Común Derecha hacia el cayado aórtico, evalué continuamente los cambios de tonalidades en las palmas de las manos. (Recuerde que Cervical Restringida, la arteria carótida común izquierda permanecerá obstruida por algún instrumental).
e) Evaluación Concurrente: Una vez adquirida la contra mancha o la tonalidad deseada, conforme a las manos, proceda a perfundir hacia el cráneo, comenzando por el punto izquierdo y seguida por el punto derecho, ligando todos los vasos vasculares una vez concluida la perfusión. Observe sumo cuidado al manipular o posicionar al sujeto, puesto que los tejidos edematosos tienden a filtrar fluidos a través de los poros, como también la facilidad en desprenderse la piel.

Perfil Cadavérico – Ictérico (sin edema):
Solución arterial: Primera dilución: tres botellas de hidrocorrector, tres botellas de conservante arterial y la cantidad de tintóreos o colorantes según estime apropiado. Segunda dilución: seleccione los agentes conservantes para embalsamar.
a) Tipo de Disección: Cervical Restringida (Ambas Arterias Carótidas Comunes).
b) Pre Perfusión (pre inyección) sugerida.
c) Evaluación Concurrente: procure establecer la tonalidad adecuada en las palmas de las manos a través del pre perfusión, procediendo luego con el cráneo, conforme al método de perfusión.
Una vez atenuada o desaparecida la ictericia, proceda a embalsamar el cráneo con la solución conservante, para luego ligar ambas arterias y proceder a embalsamar el resto del cuerpo.

Perfil Cadavérico – Ictérico con edema extrema:
a) Solución arterial: diluya sus químicos sin añadir agua, es decir que el agua será reemplazada por agentes suplementarios (debidamente formulados para estos fines) en cantidad iguales a sus agentes conservantes. Añadiendo además, suficientes tintóreos o colorantes para dominar la ictericia.
b) Tipo de disección: Cervical restringida (ambas arterias carótidas comunes).
c) Pre Perfusión (pre inyección): Omitir debido a que los tejidos están excesivamente saturados.
d) Evaluación concurrente: según descrita anteriormente.
Si la máquina o bomba de perfusión a utilizar está provista con la función de “pulsador”, es favorable utilizarla para estos tipos de embalsamamientos.

Recuerde que los perfiles cadavéricos no son idénticos y que el criterio profesional en diluir, aumentar o cambiar la fortaleza de la solución para conservar el tejido, así como la cantidad de colorantes para tratar la ictericia, es el resultado del dominio técnico del embalsamador. GM


20160224064348José Manuel López Moa

Es director del Instituto Tanatológico Mortuorio
(INSTAMORT). Graduado del Cincinnati College of Mortuary
Science y titulado por la International Conference of Funeral
Service Examinig Board. Tanatopractor egresado de la Facultad
de Medicina, Universidad de Salamanca. Embalsamador Licenciado
en Puerto Rico. Posee más de veinte años de experiencia
en la práctica mortuoria, distinguiéndose como instructor para
embalsamadores y tanatopractores posgraduados.