El ABC Del Embalsamador

“EL EMBALSAMADOR frente al riesgo de infección

 

 

 

En el presente artículo, presentare las estrategias para la prevención de enfermedades infecciosas, riesgos ocupacionales, así como la efectividad de químicos mortuorios y su viabilidad sobre organismos infecciosos. Los agentes funerarios, al igual que los técnicos embalsamadores, asumen un riesgo potencial en el desempeño de sus quehaceres profesionales ante una plétora de organismos infecciosos que ameritan una seria y constante valorización por parte del sector. No se debe perder de perspectiva y aprovechar la oportunidad para concientizar que estos profesionales, además de prestar un servicio, son también guardianes de la Salud Pública.

A pesar de que las estadísticas sobre algunas enfermedades infecciosas han reducido en algunas demográficas en las pasadas décadas, otras tales como son: Hepatitis, Tuberculosis y el Virus de Inmunodeficiencia Humana, han resultado en un aumento consistente, que ocupan a este entorno profesional. Entre las fuentes consultadas, uno de los referentes más antiguos, que pude encontrar durante la investigación para la redacción de este artículo, fue el texto “Hygene and Sanititationamongembalmers” que trata sobre la higiene y sanidad entre los embalsamadores, publicado en el año 1913. Cabe señalar, que entre la temática de dicho texto, consta un apartado sobre la tuberculosis.

¿QUÉ ES UNA ENFERMEDAD INFECCIOSA?

Según la Organización Mundial para la Salud “Las enfermedades infecciosas son causadas por microorganismos patógenos como las bacterias, los virus, los parásitos o los hongos, que pueden transmitirse, directa o indirectamente, de una persona a otra”. Es decir que, una enfermedad infecciosa resulta por causa de la presencia y actividad de agentes microbianos que potencialmente pueden transmitirse. Para ejercer correctamente la prevención de infecciones, se debe comenzar por entender los tipos de exposiciones que pueden confrontar, no tan solo los embalsamadores, sino otros profesionales de la salud. Las vías de exposición para el sector funerario consiste de:

UNO. Inhalación: vía fácil y rápida de exposición ante aerosoles aerotransportados y gotitas contaminadas con microorganismos que se absorben por el sistema respiratorio (entiéndase vías nasales, la tráquea, la laringe y los pulmones).

DOS. Mucocutáneas: que significa cuando ocurre el contacto directo de microorganismo con la piel o los ojos.

TRES. Percutánea: Por ejemplo, cuando ocurre un accidente de punción con aguja o cualquier otro instrumento corto punzante (punción percutánea).

CUATRO. Ingestión: Cuando se consumen organismos en la comida o bebida, como resultado de pobre higiene.

enfermedades infecciosas y la INDUSTRIA FUNERARIA HISPANOPARLANTE

En algunos países, como Estados Unidos y Puerto Rico, el adiestramiento sobre la prevención de enfermedades infecciosas, no tan solo comienzan con los estudios rudimentarios, sino que también son requeridos mediante estatutos y/o disposiciones reglamentarias, en forma de talleres de retroalimentación (también conocidos como talleres de educación continua) para los embalsamadores graduados o licenciados, quienes advienen a cumplir con el requisito, ya que las cedulas profesionales para ejercer la practica tienen vigencia por un promedio de tres años. A diferencia de otros países, al egresar o graduarse de programas mortuorios, se les confiere el título universitario, que si bien es un requisito ante las agencias sanitarias, no les autoriza a ejercer la práctica, ya que el mismo solo les faculta con la elegibilidad para aspirar a cumplir con ciertos criterios de evaluación, que al aprobar satisfactoriamente, les expiden entonces su cedula profesional.

Deseo enfatizar, que a pesar de la diversidad en estatutos o leyes que caracterizan las ciudades norteamericanas, que en ocasiones resultan poco reciprocas entre sí mismas, todas comparten en común, que ha quedado estandarizado el requisito de talleres de retroalimentación sobre el control y prevención de enfermedades infecciosas para los técnicos embalsamadores.

Durante la redacción del presente artículo, me tome la iniciativa de corroborar con varios colegas en la práctica, que me permitió constatar que en países como Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana, Guatemala, Venezuela y México, no existe al presente, el requisito de retroalimentación sobre la prevención de infecciones para nuestros colegas embalsamadores. El tema del manejo y conservación cadavérica, es una herramienta de interés para la Salud Pública, ya que su práctica no se limita solamente al sector funerario, ya que también se embalsama para estudios en las facultades de medicina.

Para determinar el factor de riesgo ocupacional en una región en especifico, se debe tomar en consideración la colaboración por parte del sector con instituciones educativas y agencias sanitarias, que permitan compartir demográficas, tales como: el número de individuos infectados en la población, las probabilidades de infectarse, los márgenes o periodos de exposición, al igual que la cantidad y tipo de fluidos corporales a los que son expuestos los técnicos embalsamadores, forenses y agentes funerarios.

RIESGO OCUPACIONAL Y CAPACITACIÓN

Una de las enfermedades infecciosas que predomina en los temarios de los talleres de retroalimentación, diseñados para los técnicos embalsamadores es Tuberculosis. Debido a que varios estudios han demostrado que los empleados del sector funerario confrontan un riesgo mayor de tuberculosis, a pesar que algunos estudios realizados en el pasado solo planteaban una evidencia indirecta en cuanto a la trasmisión de tuberculosis de cadáveres al personal técnico. Existe al presente, la trasmisión documentada de la bacteria causante de la tuberculosis durante la práctica del embalsamamiento y que ha sido confirmada por la epidemiologia convencional y genotípica. Caso en particular, que ilustra e implica el riesgo de la transmisión de dicha enfermedad activa, durante la rutina del embalsamamiento, entre cadáveres y técnicos embalsamadores.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que suele afectar a los pulmones y es causada por una bacteria (Mycobacterium tuberculosis). Se transmite de una persona a otra a través de gotículas generadas en el aparato respiratorio pacientes con enfermedad pulmonar activa. Los síntomas de la tuberculosis pulmonar activa son tos, a veces con esputo que puede ser sanguinolento, dolor torácico, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudoración nocturna. La tuberculosis se puede tratar mediante la administración de antibióticos durante seis meses.

Otro tema inherente a la discusión es el VIH/SIDA y la Hepatitis. El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) infecta a las células del sistema inmunitario, alterando o anulando su función. La infección produce un deterioro progresivo del sistema inmunitario, con la consiguiente “inmunodeficiencia”. Se considera que el sistema inmunitario es deficiente cuando deja de poder cumplir su función de lucha contra las infecciones y enfermedades. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es un término que se aplica a los estadios más avanzados de la infección por VIH y se define por la presencia de alguna de las más de 20 infecciones oportunistas o de cánceres relacionados con el VIH. El VIH puede transmitirse por las relaciones sexuales vaginales, anales u orales con una persona infectada, la transfusión de sangre contaminada o el uso compartido de agujas, jeringuillas u otros instrumentos punzantes. La hepatitis viral es una inflamación del hígado causada por uno de los cinco virus de la hepatitis, llamados tipo A, B, C, D y E. La hepatitis A y la E son causadas generalmente por la ingestión de agua o alimentos contaminados. Las hepatitis B, C y D se producen de ordinario por el contacto con humores corporales infectados. Son formas comunes de transmisión de estos últimos la transfusión de sangre o productos sanguíneos contaminados, los procedimientos médicos invasivos en que se usa equipo contaminado y, en el caso de la hepatitis B, la transmisión de la madre a la criatura en el parto o de un miembro de la familia al niño, así como el contacto sexual. La infección aguda puede acompañarse de pocos síntomas o de ninguno; también puede producir manifestaciones como la ictericia (ver “ictericia desde una perspectiva mortuoria”) además de orina oscura, fatiga intensa, náuseas, vómitos y dolor abdominal.

Referentes de interés mortuorio y médico legal

Durante la práctica del embalsamamiento, los técnicos embalsamadores se exponen al contacto con grandes cantidades de sangre y otros fluidos corporales. Dependiendo de la causa de la muerte y de haberse practicado una autopsia, los embalsamadores también tienen que manipular varias órganos y tejidos del cadáver, realizar incisiones y posteriormente suturar las incisiones. Sin embargo, en comparación con otras profesiones de la salud, los técnicos embalsamadores han sido ignorados en gran medida por los investigadores que evalúan el riesgo de infecciones.

El Instituto de Medicina Legal de Italia, publico un artículo titulado “Prevalence of HIV and hepatitis C markersamong a cadaver population in Milan”, cuyo objetivo era examinar la distribución de marcadores serológicos para la infección por el VIH y el virus de la hepatitis C (VHC) en una población médico legal; para comparar la prevalencia de marcadores de VIH y VHC, además de la causa de muerte; en el mismo se plantea la evaluación del riesgo de infección potencial para el personal involucrado en incidentes y procedimientos de autopsias. En dicha investigación, se plantea la posibilidad de que los cadáveres sean infecciosos, aun sin haberse reconocido un riesgo de infección ante mortem. En relación al análisis cadavérico que realizan los embalsamadores para cada tratamiento, es fundamental reconocer a tales efectos, que mientras más prolongado sea el tiempo para iniciar el embalsamamiento (intervalo postmortem), no tan solo la presencia será del conteo bacteriano, sino también de virulencia. Según Hanzlick, para el año 1994, también se observó que la viabilidad del organismo infeccioso después de la muerte en un huésped humano es variable y depende de factores extrínsecos como son la temperatura y la humedad. Otras fuentes han reportado sobre la recuperación de viabilidad VIH en cadáveres, tales como: Henry and Dexteren, para el año 1989, pautándose desde un periodo de 18 horas; en el 1992 por Bankowskiet; por un periodo de once días; en el 1993 por Douceron, por un periodo de dieciséis días. Todos los periodos son postmortem, dependieron de las condiciones en que fueron custodiados los cadáveres.

Estos hallazgos demuestran, la viabilidad de organismos infecciosos en cadáveres no embalsamados, que a su vez, exponen una multitud de exposiciones agentes microbianas infecciosas para quienes manipulan los cadáveres. Entonces, a tales efectos, la prevención no se limita a la morgue o la sala de embalsamamiento, ya que se debe observar el Estándar de Patógenos Sanguíneos y el Estándar de Precauciones Universales y hacer de estos, parte de la rutina de todo procedimiento. La regla de presunción en las Ciencias Mortuorias ha pautado que toda manipulación cadavérica será considerada alto riesgo infectocontagioso.

También fue publicado por la “American Journalof Public Health”, institución con más de cien años de servicio a la Salud Publica en Norte América y comprometida con la publicación de las mejores investigaciones científicas en el área de la Salud Pública, un estudio piloto sobre seroprevalencia, enfocado en el desempeño laboral
de los técnicos embalsamadores. Este estudio piloto que conto con la participación de ciento treinta tres (133) embalsamadores, radicados en un área urbana, en donde el virus de inmunodeficiencia humana es prevalente. Planteando que aunque encontró en común los relatos sobre pinchazos con agujas entre los participantes, la tasa de seropositividad del virus de la hepatitis B fue aproximadamente el doble, en comparación a un grupo de donantes de sangre.

Como también se reportó que el anticuerpo VIH estaba ausente en 129 técnicos embalsamadores, que negaron los factores de riesgo sobre el VIH, pero presente en uno de los cuatro embalsamadores presentes que autodescribieron comportamientos de riesgo. Se pudo constatar que solo veinte y cinco técnicos embalsamadores habían sido vacunados contra Hepatitis B, determinando que el riesgo de infección por VHB entre técnicos embalsamadores fue mayor, en aquellos que han trabajado por más de diez años. Los resultados de este estudio indican que los embalsamadores están en mayor riesgo de infección con el VHB en comparación con la población general.

Continuara en la próxima edición… GM

Abreviaturas: VHB, VIH
Palabras Clave: Embalsamamiento, Epidemiologia, Tanatopraxia, Cadáveres.
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